Título: El jardín de las hadas sin sueñoAutora: Esther SanzSerie: El bosque de los corazones dormidos #2Editorial: Random House MondadoriSello: MontenaPáginas: 349Contratapa: Hay lugares de los que es imposible huir, hay huellas que perduran para siempre. Clara vive en Londres con una nueva identidad. Ha renunciado a su antigua vida, a su padre y a la Dehesa para proteger el secreto de Bosco. Ahora debe aprender a vivir sin él... Aunque al principio le parece imposible, poco a poco se va acostumbrando a la ciudad, a las clases y a sus nuevos amigos. Empieza a sentirse una chica normal. Sin embargo, de vez en cuando un extraño presentimiento la estremece y pone en alerta todos sus sentidos, como si su cuerpo fuese capaz de detectar el peligro, como si su corazón no la dejase olvidar... y la empujase a volver.
El jardín de las hadas sin sueños es la continuación de El bosque de los corazones dormidos (click aquí para leer la reseña), que como sabrán me encantó. Pues si me había gustado el primer tomo por su originalidad, este segundo me encantó aún más. Sí, es posible. La historia que vivirá ahora Clara será muy diferente a la que nos contó anteriormente.
Bosco, Clara y Berta tomaron caminos diferentes para proteger el secreto. Ahora nuestra protagonista estará en Londres, donde conocerá a nuevos amigos, uno en especial es encantador. Además, alguien le seguirá los pasos muy de cerca... un hombre de negro. Ya saben quien es por el final del primer libro, así que no hay mucho misterio si no lo digo... Es Robin. Las cosas se tuercen de manera imprevista y resulta de lo más intrigante.
Clara mejorará notablemente en su carácter, tendrá algunos problemas con la fidelidad hacia su novio, pero eso es algo clásico. Más allá de eso, no habrá una transformación importante en su personalidad. Sigue siendo la misma chica de siempre. Berta reaparece a mitad de la novela, muy cambiada pero conservando sus rasgos principales. Bosco no hace su entrada triunfal hasta el final y, personalmente, me ha dejado mucho que desear. Entre los personajes nuevos, habrá un sofisticado inglés que le pondrá los ojos con corazoncitos a cierta chica y un hippie que gusta de volar (no en el sentido literal) que le dará un toque cómico a algunas partes. Harán aparición viejos villanos y nuevos, mucho más malos que los anteriores. También estará Robin, quien se ha convertido en mi nuevo personaje favorito (chau, Bosco, sos demasiado insoportable con tus aires de superioridad). Pero de eso les hablaré más adelante.
La historia sigue siendo adictiva, el misterio y las sospechas recorren las páginas como un juego de ajedrez... ¿o debo decir de backgammon? Las escenas que suben la temperatura se han reducido, pero sigue habiendo cierta insinuación en muchos diálogos. Sin indirectas, Sanz habla de las cosas como son y no teme decir algo que pueda censurarse. Eso me gusta. Muchas autoras empiezan a autocensurarse sus propias novelas y uno lo nota, cuando después de tres párrafos sigue dando vuelta a la idea sin permitirse aclararla, ni a la vez, eliminarla.
La intertextualidad sigue más presente que nunca. Otra cosa que me ha encantado de estas novelas. Las continuas referencias a obras reales dan un continuo marco temporal y cierto tinte verídico. Como el manuscrito de Voynich, que sí existe y del cual les hablaré más adelante en otra entrada para que puedan apreciar los grabados que se nombran en la narración.
Sobre la nueva situación amorosa puedo echarles solo un par de destellos para no arruinarles la lectura con spoilers. Clara se encontrará indecisa respecto a su corazón, no al estilo Bella de Crepúsculo, pero tampoco tirando la piedra tan lejos. E igual que me pasó con Jacob, el lobito de la saga de Meyer, me he quedado encantada por el galán secundario que propone Sanz. No voy a decirles su nombre, pero la averiguarán antes de llegar a la mitad de la novela. Es diferente a Bosco, mucho, y eso lo hace fascinante. Mucho más humano, con un pasado turbulento y unos diálogos excelentes. Incluso en el final, quiero decir en la última página de esta novela, Clara nos tortura con su indecisión. ¿Con quién se quedará? No lo sabremos hasta leer La ciudad de la luna eterna, lo cual me muero de ansiedad por hacer, pero habrá que tener paciencia que aún no ha llegado a Argentina.
Sobre Bosco tengo algunas quejas, algunas de sus conductas no me parecen acertadas. Y después de leer algunas reflexiones ligeras de Robin me he puesto a pensar que tiene razón. ¿Cómo es posible que se comporte así? Ya había tenido un comportamiento extraño en el primer libro cuando en vez de ir a salvar a su amada, se va por la semilla... Pero ahora, ¡imperdonable! No sé, no sé, me gusta más el otro galán.
Esta novela ha destacado mucho más que la anterior, resulta más romántica y menos misteriosa, pero más atrapante y divertida. Estaré esperando la llegada del final de la trilogía con mucha ilusión. Se merece, nuevamente, mi puntuación máxima.



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