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Saturday, January 4, 2014

Adivinen el personaje


En Twitter nos divertimos una noche con frases de películas y libros, como fue tan entretenido, les traje un par acá:

Adivinen quién lo dijo y en qué obra aparece:

"-Lo siento, pero, ¿qué es curioso?"

 "¿Saphira, puedes encontrarnos?"


"Lo sé porque leí la Historia de Hogwarts"

"Aceptamos el amor que creemos merecer"

 "Que comience... el banquete"

"Yo seré la de blanco"

 "Sr. Potter, nuestra nueva celebridad"

 "Siempre"

 "Creo que tiene que ordenar sus prioridades"

 "Bienvenida a la Ciudad de Huesos"

 "Tic Toc, Tic Toc"

 "Uno para el «Señor oscuro», sobre el trono oscuro"

 "Harry, crees que el espejo muestre el futuro"

 "No todo lo que es de oro reluce, ni toda la gente errante anda perdida"


 "No me llames Nymphadora, Remus"

 "Solía tener el hábito de pensar en seis cosas imposibles para antes del desayuno"

 "¿La Cenicienta? ¿Qué es eso, una enfermedad?"

"Hola, me llamo Íñigo Montoya, tu mataste a mi padre, prepárate para morir"

"¿Has venido a rematarme preciosa?"


"Creía que se podía curar el racismo y el odio, curarlo, literalmente, inyectando música y amor en las vidas de la gente"
 
"¡Yo soy Gandalf, y Gandalf soy yo!"
 
 "Tu. No. Me. Vas. A. Dejar. Yo te amo"
 
"Imagina un rey que librara sus batallas. Sería un espectáculo"
 
"Y tercera, estaba incondicional e irrevocablemente enamorada de él."

"Esas chicas del otro extremo del vagón te están mirando"
 
 "Nada pasa del mismo modo dos veces, querida."
 
"Volveré tan pronto que no tendrás tiempo de echarme de menos. Cuida de mi corazón... lo he dejado contigo."

"El mal es un punto de vista"

¿Reconocen algunas frases? Hay un par que... son solo para verdaderos fans xD

Sunday, December 8, 2013

¿Cuándo se lee más?

El mundo está dividido en dos: hoy arriba hace frío, en cambio, abajo hace mucho calor. Los lectores nos encontramos también divididos por las condiciones climáticas... Mientras yo me muero de calor, el aire acondicionado está a full y mi gatita está panza arriba mirándome como si yo tuviera la culpa de que accidentalmente se haya dejado la ventana abierta y el aire fresco se haya escapado (yo no fui); algún lector afortunado estará frente a una ventana con una vista de un paisaje lluvioso o un sillón acogedor frente a una chimenea. ¿Intercambio lugares? Por supuesto =P
¿Qué estación estás disfrutando o padeciendo? Aquí ya despuntó el verano, el calor sobrepasa los 30°C y se espera una tormenta fuerte para algunas provincias de Argentina.
¿Qué clima prefieres para leer? A mi me encanta la lluvia y el frío, sencillamente me siento más cómoda. Sin embargo, debo reconocer que yo leo más en verano, simplemente porque las vacaciones son más largas y hay demasiado calor como para esforzarse en hacer otra cosa que no sea sentarse donde de la sombra. ¿Cuándo lees más?

Sunday, September 8, 2013

El encanto de los libros viejos

El sábado, con el cielo amenazando a cada momento, con la lluvia que caía inexorable y con los rayos teniendo como blanco a la Provincia de Buenos Aires, pasé un agradable día con los libros. ¿Por qué les cuento esto? Para señalar que la reflexión que voy a contarles a continuación no nació de un terrible aburrimiento, sino de un debate que vengo manteniendo hace rato.
Muchos blogeros tienen miedo de poner en sus blogs fotos, reseñas y comentarios acerca de libros "viejos", clásicos y/o discontinuados. ¿Por qué? Tal vez se deba a que si el libro no es "best seller" o no está de "moda en el mercado" carece del valor que hará que un lector se tome su tiempo para dejar un comentario. ¿Acaso está estipulado que los libros viejos hacen que un blog reciba menos visitas? Terrible.
Los libros jamás pierden su belleza, aunque tengan más de cien años. Al contrario, aumentan sus atributos. Si un libro es viejo, hay que cuidarlo más, vale más. En la imagen que adjunto al comienzo de la nota, pueden ver un ejemplar de edición limitada del Martín Fierro, el clásico por excelente de la Literatura Argentina. Sin embargo, para hacer este debate aún más internacional, por favor observen con atención la próxima imagen:


Este es un Diccionario de la Lengua Española, impreso en España en 1970. Un ejemplar grande y distinguido como ningún otro. ¿Qué diferencia encuentran con los Diccionarios que se venden ahora? ¿Es difícil realizar la comparación con esa foto? Pues descuiden, les traje otra:

 
A pesar de que el ejemplar de Insignia de V&R Editoras es grande y gordito (es lo que estoy leyendo en este momento), nada puede hacer en comparación con el gigante Diccionario. ¿Qué me dicen ahora? ¿No tiene un encanto especial el Libro Viejo?

Sunday, August 25, 2013

Mariana Enríquez y su crítica a la literatura juvenil

Mariana Enríquez es una periodista y escritora argentina. Se ha desempeñado profesionalmente como periodista y columnista en medios gráficos, como el suplemento Radar del diario Página/12, que es de donde he sacado esta crítica. Para leerla desde el periódico al completo, den click aquí.
Como la nota es muy larga, solo he dejado un resumen bastante completo que ilustra, sin agregar nada, la crítica original de Enríquez. ¿Por qué se las acerco? Me ha parecido muy interesante las cuestiones que plantea y que son afines a la literatura que la mayoría de los lectores de este blog acostumbran a adquirir. Espero que, a pesar de su extensión, le den una oportunidad.

EL ANSIA por Mariana Enriquez

Después de Harry Potter, Crepúsculo y Los juegos del hambre, parecía que ya nada más podía alimentar el ansia de ficción juvenil fantástica que aquejaba tanto a los editores como a los fans. Y sin embargo, la avalancha de nuevas propuestas no tardó en producirse. El jueves pasado se estrenó la gran apuesta de los estudios de Hollywood, Cazadores de sombras, basada en la saga de Cassandra Clare, una de las autoras surgidas de Internet, quien a su vez era una fan del género. Aquí, un recorrido por el inabarcable universo de un boom narrativo tan invisible como masivo y asombroso.

El nuevo siglo marcó una nueva era para la ficción juvenil. Especialmente para el más popular de sus subgéneros: la literatura juvenil fantástica y sus múltiples ramificaciones. Esa bisagra, absolutamente inesperada y sísmica, estuvo marcada por tres sagas: Harry Potter de J. K. Rowling, Crepúsculo de Stephenie Meyer  y Los juegos del hambre de Suzanne Collins. Harry Potter vendió 450 millones de ejemplares, se tradujo a 67 idiomas y obligó al New York Times a abrir otra lista de best-sellers exclusiva para libros infantiles y juveniles. La saga de Crepúsculo vendió 116 millones de ejemplares y estuvo más de doscientas semanas en esa lista de best-sellers. Los juegos del hambre fue creciendo de a poco: de su primera modesta primera edición, con 200.000 ejemplares vendidos, alcanzó los 23 millones en 2012 sólo en Estados Unidos y después del lanzamiento de la película le puso en el bolsillo a su autora, Suzanne Collins, 55 millones de dólares.
Los números desbocados podrían seguir: de hecho, ésta es tanto una historia de asombroso éxito comercial como de intenso romance entre público y novelas. La explosión abrió un espacio para literatura juvenil en las librerías distinto del tradicional –cercano al infantil– o del incierto –en el estante del fantasy o ciencia ficción–. Se cristalizaron algunos formatos narrativos: la novela romántica paranormal con Crepúsculo –el amor imposible de la humana Bella por el vampiro Edward–, la novela distópica con adolescente dura, rebelde y hermosa –Katniss, de la extraordinaria Los juegos del hambre–, el universo mágico con elementos de narrativa tradicional tomados de la literatura clásica y la mitología: el elegido, el mito de origen, la lucha entre el bien y el mal, la escuela para pupilos, el héroe que, con ayuda de maestros, va encontrando y aprendiendo sus poderes, todo eso y más en Harry Potter, que desde sus modestos comienzos como novela infantil acabó adquiriendo proporciones épicas sin perder jamás el humor ni la identificación con los niños reales que lloraron y pasaron meses de duelo cuando se publicó, en 2007, Harry Potter y las reliquias de la muerte y el sueño terminó.
Desde entonces, los lectores y el mercado comenzaron a buscar y rebuscar en un fenómeno masivo y un episodio de la cultura popular que transcurre largamente en Internet y específicamente en el reino del fan fiction, la escritura amateur de los lectores.


LA SEGUNDA OLA

El fenómeno de la ficción fantástica para jóvenes suele pasar, para los adultos, inadvertido hasta la invisibilidad, porque transcurre, sobre todo, en Internet. Explica Mariana Vera, editora de RHM Argentina: “Los adolescentes buscan pertenecer a una comunidad lectora para intercambiar ideas y relatos a partir de la propia lectura. Internet, a través de los blogs y páginas dedicadas al género, juega un papel importantísimo a la hora no solo de promocionar los textos y difundirlos, sino también de armar planes editoriales. Muchas veces los mismos lectores piden alguna saga que ya salió en otro país y a partir de la cantidad de pedidos, nosotros evaluamos la posibilidad de incorporarla al plan. Existe una gran demanda a través de la web, que se corresponde con una propuesta editorial muy fuerte. Las librerías acompañaron este auge generando sectores propios”. En este momento, la editorial tiene unos 120 títulos publicados en sellos juveniles, casi la mitad de su producción.
En el medio de esa red entre editoriales y público demandante están los autores. Algunos, como Clare, surgen del fan fiction. Otras, como Amanda Hocking, se autopublican: ella lo hizo en la tienda Amazon y se bajaron el libro millones de personas. Hocking tiene 28 años y 17 novelas originalmente editadas como e-book que ahora se consiguen en libro de papel. En Argentina, Planeta editó su saga Lazos de sangre (romance paranormal con vampiros) y las trilogías Tierra de magia (fantasía urbana con magia) y Sirenas (sobre ¡sirenas!). Amanda firmó su primer contacto por libro físico en dos millones de dólares. Las sagas son flojas, caramelo muy masticado, el género llevado al límite de lo exhausto. Pero sí: tienen una fuerza adictiva. Planeta también editó la trilogía Hex Hall de Rachel Hawkins, sobre una chica demonio, Sophie Mercer, que es enviada a un colegio, pupila, con otros paranormales, para aprender a dominar sus poderes –y, eventualmente, renegar de ellos–. Hex Hall es una saga divertida, la amistad entre Sophie y su amiga lesbiana-vampira Jenna es deliciosa y el triángulo amoroso de rigor resulta un poco agobiante, a esta altura. Hawkins es otra outsider: docente de Alabama, buscó agente antes de terminar su primer libro, en 2007, lo consiguió en menos de un mes y para abril de 2008, varios editores estaban peleando por el libro. Y luego está Lesath, de Tiffany Calligaris, primera trilogía fantasy de esta joven autora argentina, y otras réplicas locales como Zahori de la chilena Camila Valenzuela. La saga de los confines, de Liliana Bodoc, apareció antes del pico de fiebre, pero puede pensarse como una de las pioneras en América latina, aunque la vara de calidad de su obra es tan alta que debería hacer temblar a los principiantes.
Todas son mujeres. Todas son sagas. La saga mantiene en vilo, es adictiva. También es el formato de consumo más reconocible en los productos masivos actuales, desde el auge de las series hasta el de las secuelas y precuelas y orígenes y paralelos del cine. Una forma de consumir serial y mainstream. Más allá de la posibilidad de ingreso al mercado de la literatura de autores periféricos o marginales, el dominio de las sagas produce una forma de consumo que no es alternativa y también crea un nuevo standard, donde el libro cerrado, inclusive cuando es una saga, al estilo de El señor de los anillos o Gormenghast de Mervyn Peake, es una antigualla. Este modelo de autor, un autor de las redes y la interacción, produce como los guionistas de las series, que renuevan temporadas cada año, si funcionan: siguen hasta la quemazón, el hartazgo o la caída de la calidad. Su contacto fluido con los lectores puede sonar encantador, pero basta una leve inmersión en los fandoms para notar la presión, el ruido y la demanda insistente de esos lectores empoderados que también se sienten dueños de los libros.

ANGELES Y DEMONIOS

De entre todas las candidatas de esta “segunda ola” para ser la siguiente gran saga para adolescentes, Cazadores de sombras parece ser la elegida. Saga y autora encarnan todas y cada una de las características de la “segunda ola”. Rowling, Meyer y Collins vienen de experiencias de escritura y publicación tradicionales, mientras que Cassandra Clare –seudónimo de Judith Rumelt–, empezó a escribir en FF.net, el mayor y más prestigioso sitio de fan fiction online, y en esa comunidad se hizo famosa por The Draco Trilogy, una trilogía que tenía como protagonista a un personaje secundario de Harry Potter, Draco Malfoy. La primera entrega de la saga, Cazadores de sombras: Ciudad de Hueso se editó en 2007 y ya lleva cinco novelas –todavía no terminó–, traducciones en 34 idiomas y una precuela de tres entregas, The Infernal Devices. En Argentina, Cazadores de sombras vendió 40.000 ejemplares y las reimpresiones son constantes.
Se espera que ese número se duplique, después del estreno, el jueves pasado, de la primera película de la saga, que llegó acompañada de una fuerte campaña promocional. ¿Cazadores de sombras, la película, tendrá lo que hace falta? Está por verse: la crítica no la abrazó y para la taquilla falta esperar una semana. Pero ninguna adaptación había causado semejante expectativa ni semejante revuelo en las redes –las fans, como es lógico, están disconformes con todo, empezando por el casting, y la propia Clare se encarga de tranquilizarlas, con poco éxito–.
La saga se ubica, desde el principio, en este terreno complejo que es el tembladeral de las novelas de iniciación, y de las sagas fantásticas: el riesgo del conservadurismo, la seducción de la radicalización reaccionaria. De a poco, Cazadores de sombras se rebela narrativamente contra el status divino de los nefilim y, como en Harry Potter, asoman los mestizos como los auténticos dueños del futuro y los verdaderos sabios. La saga tiene, además, triángulo amoroso, personajes gays –uno de ellos adolescente, lo que es una especie de hito–, el intento de devolverle a Nueva York su condición de metrópoli con filo y riesgo poblándola de seres paranormales, cantidad de artefactos para nerds y escenas de acción que parecen listas para ser filmadas sin tocarle una coma, citas y referencias múltiples que van desde Harry Potter hasta el Rey Arturo, además de final sorpresa que revela el inesperado origen familiar de los adolescentes. Tiene, además, una notable y obvia influencia de la narrativa del manga y el animé japonés en su variante shojo fantástica, con sus batallas coreográficas y los chicos estilizados y sexualmente ambiguos. Pero lo realmente inquietante es la soledad de estos hijos de El Círculo: si hay algo notable en la nueva ficción fantástica para adultos es el desamparo de los jóvenes, que ya no son huérfanos (el standard desde el Rey Arturo hasta Harry Potter) sino hijos de padres abandónicos, tan inmersos en su propio drama que no tienen tiempo de cuidar ni criar.
Y lo también inquietante es que todas las sagas, por default, están protagonizadas por y orientadas hacia un joven consumidor blanco y occidental. Es cierto, en muchos países la apropiación del género produce diversidades locales, pero lo que se hace masivo, el standard global, es blanco y en la mayoría de los casos –con la notable excepción de Los juegos del hambre– sin registro de penuria económica alguna. Este conservadurismo no tiene que ver con tramas: es un problema de propagación del statu quo, de negación de la diversidad, de la convención de un género narrativo que no cuestiona el orden. La excusa es que la diversidad está dada por los diferentes seres sobrenaturales: pero, se sabe, un hada blanca es un hada blanca. Y la verdad es que apenas existen hadas negras.
La propia Cassandra Clare se atrevió a desafiar (un poco) esta estandarización con personajes gays, asiáticos y latinos y se encontró con resistencia... de parte de los lectores. Cuando se hizo el casting para la película, se eligió al actor taiwanés Godfrey Gao para interpretar al brujo Bane y las fans protestaron diciendo que la elección las confundía. Clare respondió públicamente: “La confusión de ustedes me confunde. Eligieron a un actor asiático porque Magnus es asiático. Hay muchos papeles para actores blancos: éste no es uno de ellos”.
Cassandra Clare reconoce y habla del problema –pero sus personajes principales, los cuatro adolescente protagonistas, siguen siendo blanquísimos–.

COLMILLOS SIN FILO

Se puede decir que, a pesar de las nuevas formas de producción y consumo, la ficción fantástica juvenil es un renovado episodio del folletín popular. Y nada funciona mejor como folletín que las novelas románticas con vampiros, a la cola de Crepúsculo. Es curioso lo que le pasó al mito del vampiro. Después de que Anne Rice, pionera de las sagas, renovara al personaje en Entrevista con el vampiro (1976) –le diera voz, tono homoerótico, un peligro que se acentuaría con la metáfora de la sangre y la muerte en los ’80– y Poppy Z. Brite, una escritora de Nueva Orleáns, llevase un paso más adelante a los vampiros reinventándolos como adolescentes voraces entre Marilyn Manson y los chicos prostitutos de Dennis Cooper en Lost Souls (1992), el mito sufrió una impensable vuelta conservadora. Crepúsculo destila moralina y reacción: la protagonista se niega a abortar a su hijo vampiro asesino en un insólito alegato provida, los hombres lobo son indígenas (es increíble que esta pieza de incorrección política haya pasado tan inadvertida) y toda la actitud sumisa de Bella es violentamente patriarcal y paternalista. Pero el romance decimonónico funcionó. Y así, se rescató una saga de vampiros publicada en los ’90 por L. J. Smith, antes de la fiebre, The Vampire Diaries, publicada en Argentina como Crónicas vampíricas y que va por su parte VII; la autora, que no tuvo éxito en su primer intento, logró una impresionante reivindicación cuando su saga fue adaptada para televisión por Kevin Williamson. Estos vampiros van a la secundaria, no beben sangre humana –salvo el malo Damon de Crónicas...–, el sol no los afecta y matan rara vez. En realidad, el nuevo vampiro (o vampira) de las sagas románticas es un joven aristócrata, inmortal y bello, que toma sangre en vaso. Casi no es un vampiro. El peligro y la noche han desaparecido.
De la enorme cantidad de romance con vampiros editada en castellano, una de las mejores –convencional, pero bien escrita y con personajes fuertes– es la saga Medianoche, de Claudia Gray, protagonizada por una chica vampira, Bianca: las ventas totales en Argentina superan los 30 mil ejemplares y cuando Gray vino este año a la Feria del Libro Infantil y Juvenil, firmó ejemplares casi dos horas.
¿Y los muchachos? Existen, tanto los protagonistas como los autores, y son exitosos. Están, sin embargo, enmarcados en formas narrativas clásicas: la fantasía épica y la aventura. El más famoso es Rick Riordan, un texano que en 2005 inició su saga Percy Jackson y los dioses del Olimpo. Dos de los libros ya se adaptaron para cine y les fue bastante bien. En este momento, RHM está publicando la segunda saga de Riordan, Los héroes del Olimpo. Riordan lleva escritas, también, sagas sobre dioses de Egipto.
Quizá la saga más interesante de y para chicos sea Artemis Fowl, sobre un delincuente juvenil y niño prodigio irlandés, hijo de un mafioso, que les roba el oro a las hadas y tiene aventuras durante ocho novelas, firmadas por Eoin Cofler, publicadas desde 2001. Artemis es un antihéroe, no es un elegido, no es un semidiós: es terriblemente inteligente y tramposo, y la saga es la que mejor maneja el tema de la tecnología. Y la saga de origen menos convencional es El Legado, de Christopher Paolini, una fantasía épica muy cercana a El señor de los anillos escrita por un joven de diecinueve años que hizo una edición de autor financiada por su familia y después se fue de gira por bibliotecas, librerías y colegios durante todo 2002 –con vestimenta “medieval”– hasta que en 2003 le vendió la primera entrega, Eragon, a Knopf y ahora, que acaba de terminar después de cuatro novelas, lleva vendidos 33 millones de ejemplares.

EL FUTURO

Algunos editores y agentes de las grandes editoriales del mundo admiten estar sufriendo de “fatiga paranormal”, pero los lectores todavía no sienten ese cansancio. Hay mucho apostado al éxito de Cazadores de sombras. Si funciona, la avalancha puede ser abrumadora. Mientras tanto, el cine espera la segunda y tercera parte de Los juegos del hambre y, con un perfil más bajo, la adaptación de Vampire Academy, otra de vampira en secundaria, basada en la saga de Richelle Mead. El mundo editorial le pone fichas a Divergente, la nueva saga distópica de Verónica Roth, una variación de Los juegos del hambre que presentará su último libro en octubre y ya tiene vendido los derechos para cine, y a Maureen Johnson, una autora de Filadelfia –todavía sin traducir al español– que le agrega al cóctel una dosis de crimen –además de algo no tan presente en el género: una prosa notable– en novelas como The Name of The Star de la saga Shades of London, que conformó a los exigentes críticos especializados de Locus.
¿Y el futuro lejano? Ahí vive la esperanza de que, cuando el fenómeno amaine, quede lo mejor del fin de fiesta: los más atrevidos, los que no se desesperaron por tener sobre la tapa de su libro el sello de alguna franquicia, los que lograron hacer literatura en la vorágine.

¿La leyeron completa?
Si les da mucha pereza, pueden leer solo lo subrayado en negrita.

Creo que la crítica menciona varios datos que todos conocemos, sin embargo he de señalar un par de cosas. Coincido cuando señala a Liliana Bodoc con su Saga de Los Confines y a Eoin Colfer con Artemis Fowl como autores que se salen de lo común y que tienen muy buena prosa. No concuerdo cuando señala que la saga de Medianoche entra entre lo mejor de los vampiros, el primer tomo dejó mucho que desear aunque repunta con el spin off de Balthazar. Está bien, está bien, solo he leído un tomo de la saga, pero aún así si el comienzo no es bueno por qué he de creer que el resto si lo es. Además, cuando apunta que los protagonistas de las sagas tienen figuras paternas ausentes, debería ser recordado que dicha característica se encuentra dentro de las Funciones de Prop desde los tiempos de los Hermanos Grimm. Pero ya basta de mi opinión, quiero leer la vuestra.

Thursday, August 22, 2013

¡Terror en la Blogsfera!

¿Se acuerdan cuando premonitoriamente dije que la blogsfera estaba tensa? Pues se ha puesto como película de terror. Hoy se ha denunciado públicamente a un blog literario en Change.org (una página web destinada a fomentar la colaboración). Para leer la denuncia y/o apoyarla den click aquí.
Al parecer el blog llamado Pasión Literaria, que luego pasó a llamarse A mi manera y que ahora está bajo el nombre Sorteos y buenos productos, está siendo acusado de realizar concursos/sorteos falsos, estafar a las editoriales y timar a sus lectores, además de otras tantas prácticas ilegales más.
Es terrible que algo así pueda suceder en la blogsfera. Claro que no se ha comprobado nada, pero como Pasión Literaria simplemente cerró y cambio su identidad en las redes sociales se entiende que algo de cierto hay.
Al parecer, al hacer intercambios de libros, la administradora del mencionado blog recibía libros pero jamás enviaba los correspondientes. También copiaba reseñas de otros blogs para subirlas como suyas sin pedir permiso. Además, colaboraba con editoriales pero jamás leía ni hacía reseñas de los libros que le enviaban. Y como gota que colma el vaso, también perjudicaba a los escritores autopublicados difundiendo sus libros por las redes.
Simplemente terrible.
Esperemos que este accionar no perjudique a los demás blogs españoles. La confianza suele ser muy difícil de recobrar. También deseamos que estas acciones no se vuelvan a repetir. El plagio y el fraude son delitos, no importa si los realizan a través de una computadora o en la vida real. Convivamos en paz, por favor.

¿Te habías enterado de esto?
¿Qué opinas?
 
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