Título: Victory, una novela sobre la (doble) moral victoriana
Autora: Alexandra Risley
Editorial: Vestales
Páginas: 350
Contraportada: A fines del siglo XIX, Inglaterra desbordaba de modernidad. Los nuevos medios de producción, llegados con la Revolución Industrial, transformaron al país y modificaron la vida cotidiana de las personas: trenes para viajar, diarios para informarse y un arsenal de objetos nuevos comenzaron a integrarse a una sociedad receptiva. También ese dinamismo contuvo clases sociales, la migración del campo a la ciudad en busca de trabajo y una nueva dinámica de ascenso económico. Aun así, con tantas modificaciones, la moral victoriana mantuvo a la mujer en un plano casi decorativo. Las viudas de la época no podían dejar el luto por dos años en los que debían permanecer recluidas en sus casas, con las ventanas tapiadas, sin recibir visitas masculinas de ningún tipo. Ni siquiera luego de la muerte del marido, las mujeres podían disponer del propio cuerpo a voluntad. Victory Brandon es una muchacha de veinte años que ha estado casada con el erudito barón de Lovelance. La diferencia de edad y el hecho de no haber elegido esa unión hicieron que, para ella, el matrimonio no tuviera que ver con el deseo. Pero no podía decir que no había habido compañerismo y afecto. Viuda reciente, rica de pronto, Victory deberá enfrentar el rigor del luto para evitar la condena social, para evitar que la llamen "viuda alegre". Sin embargo, seis meses de reclusión la empujan a irse de allí. Es, apenas, una muchacha que anhela conocer el mundo exterior. Entonces, viajará de improvisto a Londres. Allí conocerá la doble moral victoriana: bailes de máscaras llenos de erotismo y traición, relaciones extramatrimoniales, nobles venidos a menos que buscan la redención en un matrimonio ventajoso. También, en ese viaje, conocerá el deseo y deberá confrontarlo para poder llegar a ser la mujer que quiere. Alexandra Risley pinta un fresco de una época llena de contradicciones en la que las mujeres deben luchar para hacerse un lugar en una sociedad no del todo preparada para aceptarlas.
Victory es un viaje al pasado. La pluma de Risley tiene la capacidad de trasportarnos en el tiempo, hacia Londres del siglo XIX, un momento de transición en donde el hombre religioso con ridículas tradiciones y costumbres descubrirá una nueva forma de vida en la ciencia, los trenes a vapor, la electricidad y las cocinas a gas. Me he divertido mucho con la lectura, algunos diálogos resultan de lo más llamativos y el humor que destilan algunos personajes es de lo más curioso.
La protagonista, que comparte el nombre con la novela y con la Reina Victoria, es una joven que esconde un doloroso pasado y que ahora está condenada a sufrir una ceremonia mortuoria para un marido del que jamás logró enamorarse. Ella solo tiene veinte años y quiere disfrutar de la vida, ¿tan malo es? Como algo terrible, pronto su familia, el reverendo y hasta su propia ama de llaves la condenarán. Sin saber imponerse como debe, Victory se encaprichará con escaparse a Londres y allí su destino la estará esperando, en un simple vagón de tren.
Totalmente diferente será el galán que la acompañe, el recién nombrado Conde Casper Radnor es un muchacho rubio y hermoso que sabe como cortejar rápidamente a una mujer y meterse en una pelea al mismo tiempo. El condado le ha traído problemas, está en ruinas y ya no sabe qué vender para salir de su situación. La única salida que le queda es contraer matrimonio con una burguesa rica. Tomando el tren a Londres, sus valores se pondrán a prueba.
La historia romántica es muy sencilla, tiene pocas trabas a superar: el período de luto de Victory y los problemas financieros de Casper. Sin embargo, la personalidad de Victory hará que nada sea sencillo. Casper también tendrá una mala decisión que lo complicará todo. Aun así, el final es muy bonito.
Las escenas de las fiestas y las viviendas como castillos imponentes serán todo un deleite, así también la descripción de las vestimentas y las costumbres. La sociedad de la época no era nada fácil de llevar, y algunos personajes serán la encarnación de los pecados. Cada personaje que Risly involucra en la trama parece tener una vida respetable y debajo de la misma, una no muy limpia.
La parejas más entretenida serán los amigos de los protagonistas, la baronesa Clarissa Bailey y el Lord Harvey Felton, ella es una cuarentona que ha sido llamada viuda alegre, y él un joven con buena reputación que, a pesar de amarla, tiene que soportar el desprecio de su hermana por llevar una relación tan impura. Los problemas que deberán enfrentar juntos contra la sociedad rigurosa de Londres pondrán a prueba su amor y su futuro.
Victory es una novela divertida y con los toques necesarios de romanticismo y erotismo, especial para las amantes del género. El rubio Casper las hará suspirar.



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